La mirada de Yusuff: “Nuestras historias son diferentes, pero compartimos el mismo camino”

La mirada de Yusuff: “Nuestras historias son diferentes, pero compartimos el mismo camino”

Yusuff no se quiere poner delante de la cámara, no sabe las consecuencias que eso puede tener el día de mañana. Pero sí decide contarnos su historia, una historia única dentro del campo de refugiados, una historia que no contábamos con encontrar en Idomeni.

No es un refugiado más, puesto que no es un refugiado de guerra. Su peregrinaje comienza en Marruecos de donde decidió salir, él solo hacia Turquía. Sus motivos son ambiciosos, quiere un futuro mejor, quiere depender de sí mismo, “quiere ser un gran hombre”, según las propias palabras de Yusuff, quien se fuma un cigarrillo tranquilamente sentado delante de nosotros.

“Nuestras historias son diferentes, pero compartimos el mismo camino” cuenta Yusuff sobre los refugiados. Él también partió de Turquía rumbo a la tierra prometida, Europa. También llegó a Lesbos en condiciones precarias, también le trajeron las mafias, también ha acabado en Idomeni, pero él no se siente parte de los refugiados. “Quiero una gran vida”, “Si vuelvo, seré un perdedor”, estas son las razones por las que el joven marroquí ha decidido continuar con un viaje que no parece tener fin.

Yusuff nos confiesa que ha intentado entrar en España no una ni dos veces, sino hasta 20. Quiere escapar de un gobierno corrupto, de un régimen que no muestra interés por su pueblo, de las mafias que manejan la ciudad… “No quería formar parte de las mafias, pero quería ser alguien, así que decidí marcharme”. “No puedo volver, si no me considerarán un perdedor, yo me consideraré un perdedor toda la vida”, Yusuff repite esta frase una y otra vez, “No voy a ser un perdedor”. Él mismo se ha puesto sobre sus hombros una gran carga, no va a volver a Marruecos, su orgullo no se lo permitiría.

“Soy feliz” nos confiesa Yusuff, y no lo entendemos. “Soy el dueño de mi propio destino”, continúa. Yusuff no se ha rendido aún. Se ha escapado de Idomeni hacia Serbia en varias ocasiones, cinco en total, pero la Policía siempre le ha devuelto a su encierro. “Estuve 6 días caminando por el bosque, cerca de las vías del tren para intentar no perder la orientación entre los árboles, y cuando solo me quedaban 2 días más para llegar a Serbia, me pilló la Policía y en dos horas estuve de nuevo en Idomeni”, nos cuenta frustrado.

El joven marroquí ya es conocido en la zona, y la Policía le devuelve al campo de refugiados una y otra vez, así que Yusuff se lo toma con humor. “Muchos fingen que se han desorientado en el bosque y la Policía les devuelve al campo sin ninguna represalia”. Yusuff nos confiesa que la Policía se ríe con él cuando le cogen una vez tras otra. “Inténtalo mañana”, le dicen.

Pero no somos tan diferentes de Yusuff. ”Vosotros podéis coger un avión y yo no”, nos responde sobre por qué decidió viajar a Turquía y no a España. La vida no le ha puesto las cosas fáciles a Yusuff, pero él no se rinde. “En realidad, todos vamos en el mismo barco, pero en diferentes camarotes”, es la metáfora que utiliza el marroquí para hacernos ver que todos somos iguales.


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