La mirada de un voluntario: Siempre hay cosas que hacer

La mirada de un voluntario: Siempre hay cosas que hacer

Una persona voluntaria es aquella que decide invertir su tiempo, sus ganas y su trabajo por y para lo demás sin esperar nada a cambio. ¿Qué es ser voluntario en Idomeni? Los voluntarios son personas que han dejado su trabajo, han parado en la búsqueda del mismo, han invertido sus vacaciones en venir hasta este campo de refugiados…Personas dispuestas a hacer lo que sea por cualquiera, y eso es lo que hacen, cualquier cosa por los habitantes de Idomeni. Para ser voluntario sólo se tiene que tomar la decisión y llegar hasta allí, siempre hay cosas que hacer.

De tres ONGs que comenzaron en el campamento cuando llegaron los refugiados, han alcanzado las 170. Por lo que nos han contado varios voluntarios, no se coordinan bien entre ellas, incluso muchas veces hay duplicidad de servicios, por lo que su actividad, en ocasiones, no es productiva. A pesar de ello son tantos los voluntarios, que los refugiados pueden ver sus necesidades más básicas cubiertas por completo.

Las actividades en Idomeni comienzan pronto por las mañanas, en cuanto sale el sol. Los niños son los primeros en exigir atención y muchas veces son los voluntarios, en vez de sus padres, los que se levantan y atienden a los pequeños. Las actividades por la mañana son básicas, poder proporcionarles un desayuno digno a estas personas. A las 8 de la mañana comienza la repartición masiva de plátanos, siempre necesitada de voluntarios. Juntos a ellos, los bomberos españoles reparten leche a los niños.

Siempre con una sonrisa. Fotografía: Rubén Omar Mendoza
Siempre con una sonrisa. Fotografía: Rubén Omar Mendoza

A lo largo del resto del día los trabajos a realizar son tantos que nunca se llevan a cabo los mismos en un día. Desde tareas de construcción, a reparto de alimentos, cuidado y baño de los niños, atención médica… Incontables actividades que les sorprenden en el momento en el que estos voluntarios se levantan cada mañana.

Sus momentos de descanso son muy pocos, y los que les dejan, porque muchas veces se vuelve un trabajo aún más exigente que cualquiera remunerado. A penas un rato para comer dentro del propio Idomeni. Por 1 euro encuentras Falafel, y por 3 euros más un pequeño recipiente que suele contener arroz y un poco de pollo. El té es gratis y se sirve a lo largo de todo el día. “Al té de hoy te invito yo”, es la broma habitual que se escucha entre los voluntarios españoles, porque eso sí, la presencia de españoles es masiva.

Al acercarnos a hablar con ellos nos comentan los que les cuesta a ellos, monetariamente, ser voluntarios en Idomeni. En comida al día, si se conforman con lo básico, es decir, un café por la mañana, la comida por 4 euros y la cena por un poco menos, de media puede llegar a ser entre 8 y 10 euros.

Dormir en Idomeni es gratuito, pero no hay sitio para todos, por lo que muchos de ellos alquilan pisos muy grandes, hasta para 15 personas, y pagan 70 euros cada 15 días. El transporte de un sitio a otro muchas veces es gratuito, la gran mayoría de los voluntarios hacen autostop. Los que deciden no hacerlo, alquilan un coche entre cinco por 120 euros una semana.

Voluntarios y refugiados conviven en armonía. Fotografía: Rubén Omar Mendoza
Voluntarios y refugiados conviven en armonía. Fotografía: Rubén Omar Mendoza

“Hay muchos tipos de voluntarios”, nos comenta Gema, voluntaria en el Baby Hamman. “Están los que vienen, se hacen un selfie y se van a su casa, los que se quedan solo un día e interrumpen más que ayudan, los que se ponen la medalla y no te dejan participar…. e incluso hay algunos que vienen a hacer footing a Idomeni. Sin embargo la mayoría del voluntariado es útil, no podemos quejarnos”, continúa Gema.

El baby Hamman nació como un lugar de recogimiento para las mujeres del campo. Ellas son las que pasan dias y dias con sus hijos en una tienda de campaña. “Pensamos que era importante encontrar un lugar para ellas” pero al final se ha convertido en un lugar para que los niños puedan bañarse. Los últimos días las cosas han cambiado. Del descontrol han conseguido pasar a una organización mucho más escrupulosa. El equipo que coordina el Baby Hamman ha comenzado a repartir unos tickets para garantizar un orden y que todos los niños pasen al menos 10 veces al mes por allí.

Los voluntarios están en Idomeni para ayudar a personas, no debemos olvidarnos, porque los casi 6.000 refugiados que están viviendo al lado de la valla de Macedonia son eso, personas. La ayuda de los voluntarios es inestimable, pero lo que realmente se necesita es que se abran las fronteras, y son también personas las que tiene que tomar esa decisión.


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