Día 5: Despedida de Idomeni

Día 5: Despedida de Idomeni

Hoy nos hemos despedido de Idomeni. Ha sido raro porque saber que no vas a volver a un sitio te hace mirarlo con otros ojos. Para las personas que viven allí ha sido un día más, pero para nosotros el ambiente había cambiado. Hemos empezado la jornada hablando con todo el mundo, queríamos absorber el mayor número de datos posibles, no teníamos otro día para volver y conseguirlos.

Una vez más nos hemos acercado a la carpa de los Bomberos en Acción con la intención de encontrar a aquellos refugiados cuya historia habíamos oído, y estábamos dispuestos a conseguir. Más allá de hacernos con la información que necesitábamos para crear noticias, hoy hemos buscado empaparnos del sentimiento de indignación que provoca ver a seres humanos viviendo atrapados y bajo condiciones precarias. Mohamed, Gema, Rabiak, Farah, Elena, Maika, Ahmed, Raisa… son algunos de los nombres propios que acompañan a las personas que han hecho de estos días algo único.

Todos con los que hemos hablado siguen un patrón, abandonaron sus países para llegar a Turquía, en barco hasta alcanzar Mitilene y de ahí a Idomeni. Miles de euros les costó el viaje a través de las mafias hacia “la tierra de las oportunidades”, tierra que aún no han llegado a pisar. La gran mayoría ha perdido la esperanza de que algún día se abra la frontera macedonia, pero siguen manifestándose para que eso no ocurra.

Fotografía: Rubén Omar Mendoza
Fotografía: Rubén Omar Mendoza

Hoy nos hemos involucrado de lleno en las actividades del campamento. El baby Hamman, punto de encuentro para las mujeres que acuden a bañar a sus hijos, ha sido mi centro de trabajo. He tenido la oportunidad de bañar a los niños pequeños, llorosos se quejaban de que el agua estaba fría, pero con cuidado y cariño se les iba escapando una sonrisa. Poder ayudar a una madre que acudía con cinco hijos, a bañarles, secarles, vestirles… y ver su sonrisa cansada de agradecimiento, ha sido algo único.

Víctor y Rubén no han podido entrar, es un espacio reservado sólo para mujeres. Ambos se han ido a indagar en nuevas historias encerradas en cada una de las jaimas del campamento. Un hombre, de unos cincuenta años les ha invitado a pasar a su jaima para que comprobaran con sus propios ojos cómo vive con su familia de 32 miembros. Él, su mujer, sus hijos, su cuñado, sus sobrinos… Todos están esperando a que Europa abra sus puertas.

A pesar de todo, el hombre guarda un resquicio de felicidad: acaba de ser padre. El mismo les muestra al bebé, de menos de un mes, dormido en la jaima, e incluso le saca para que le cojan en sus brazos. Intenta transmitir su desesperación en todo momento. “No agua. No comida. No hay dinero”.

Ha sido un día duro, el más duro quizá. Pero nos vamos satisfechos, hay muchas personas involucradas en Idomeni. Muchos voluntarios, periodistas, trabajadores, activistas e incluso los propios refugiados están dispuestos a acabar con esta situación.

Fotografía: Rubén Omar Mendoza
Fotografía: Rubén Omar Mendoza

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