Día 3: Historias que contar

Día 3: Historias que contar

Las historias se suceden unas tras otras en Nepal. Amanece a las cinco de la mañana y los primeros ruidos nos hacen abrir el ojo de vez en cuando. Intermitentemente nos desvelamos hasta que finalmente a las 8:30 nos ponemos en pie. Las secuelas de los primeros días en la ciudad asiática se van dejando notar y hacen mella, pero no podemos parar el ritmo frenético de hacernos con la noticia y salimos a la calle.

La primera entrevista del día nos la concede Sagar Lama, procedente de Rasuwa (un pueblo situado a los pies del propio Himalaya), ha acudido a la capital para ayudarnos en todo aquello que necesitemos. Se muestra sonriente y solicito representando a la perfección el carácter propio de esta cultura. Compartimos con él dos horas escasas y nos acompaña hasta nuestro siguiente punto de encuentro, la plaza de Chettripati, pleno centro del barrio de Thamel.

Allí nos esperan Nirmal y Marina, nuestra siguiente cita, quienes nos guían a través del caótico vecindario. Tras cuatro días, aún no hemos tenido la oportunidad de tomarnos un minuto para disfrutar de un barrio como Thamel. Es auténtico, ruidoso, extravagante y extremadamente visual. Los comercios se suceden unos tras otros sin orden, sus escaparates esconden un sinfín de colores que invitan a explorar hasta el último recoveco de las interminables tiendas donde puedes encontrar cualquier clase de objeto.

Junto a nuestros acompañantes entramos a un pequeño restaurante donde nos decidimos a probar Dahl Bhat, el plato típico nepalí. A base de arroz es una combinación entre cinco ingredientes más cuya mezcla explosiva pone a prueba el paladar más fuerte. Por 200 rupias (2 euros) disfrutamos de la comida rápidamente para dirigirnos a la sede de la ONG Hungging Nepal de la que Nirmal y Marina son los representantes.

Allí mantenemos una de las conversaciones más interesantes que hemos logrado conseguir hasta el momento. Nirmal, de 24 años, es un estudiante que a raíz del terremoto comenzó a colaborar como voluntario en las reconstrucciones y acabó trabajando para la ONG de Hungging como traductor. Es un joven que no tiene miedo a ponerse delante de la cámara y mostrar su opinión tanto de la problemática situación del gobierno como de la inestabilidad del país, crítico y sincero, perfecto para nuestro proyecto.

La jornada termina junto a una chica española de origen nepalí que nos relata cómo ha regresado a sus raíces para encontrar a su familia. Llevaba tres meses en el país cuando consiguió dar con su pista a través de Facebook, cuatro meses más tarde ha recuperado a su padre y hermanos y ha llegado para quedarse. Miles de historias únicas, interesantes, irrepetibles y con ganas de ser escuchadas. ¿Qué nos espera mañana?


1 thought on “Día 3: Historias que contar”

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    Mariano linares Moreno on abril 2, 2017 Responder

    Gracias por hacernos participe de tanta informacion. Seguid dandonos noticias y animo.

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